Parece crítico democratizar y sofisticar la innovación

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Desafíos de Corfo: Integrar, disminuir brecha de oportunidades, inclusión social, políticas con enfoque de género y de innovación social con orientación territorial

Patricio Feres Haddad, Gerente Innovación Corfo

La misión de Corfo es impulsar el desarrollo de Chile a través de la promoción de proyectos de innovación, que buscan impactar positivamente en la productividad y competitividad de las empresas. “Hoy estamos en un terreno fértil para la innovación, pese a que aún hay mucho por hacer y a que el sector empresarial se ha quedado rezagado. Nuestro país está integrado al mundo, cuenta con la economía más competitiva de América Latina y está entre las economías con mejor ecosistema para emprender e innovar”, señala Patricio Feres Haddad, gerente de Innovación de Corfo.

El ingeniero industrial eléctrico de la PUC, con un MPhil en Economía de la Universidad de Cambridge, agrega que el “ecosistema nacional se robustece” y que proyectos made in Chile apoyados por Corfo, como Levita Magnetics, SIRVE, AndesBiotech, ThyroidPrint o Proteus, entre otros, se consolidan internacionalmente y esto se expresa también en la posición privilegiada de Chile en varios rankings internacionales de innovación, emprendimiento e innovación social.

En los últimos tres años se ha consolidado el apoyo público a la innovación y los proyectos han aumentado de forma creciente, alcanzando los 800 el año 2016. A pesar que existe diversificación de sectores, rubros, tamaño y antigüedad de empresas y de edades y género de quienes deciden innovar, opina que estamos “en un momento en el que parece crítico democratizar y sofisticar la innovación, incorporando a ella una diversidad de miradas y a la vez excelencia en los equipos que la implementan”. 

Como actores del ecosistema, la Corfo implementa una estrategia articulada sobre cinco pilares: Democratización, inclusión, experimentación, sofisticación e internacionalización. Democratizar tiene que ver con masificar el acceso a oportunidades, redes y financiamiento. Además, trabajan fuertemente en la descentralización de la innovación. “Con el mismo sentido de integrar y disminuir brechas de oportunidades se ha trabajado en impulsar la inclusión, generando políticas con enfoque de género y de innovación social con enfoque territorial”.

El ingeniero asegura que existe conciencia en el ecosistema chileno de la necesidad de realizar esfuerzos y planes de acción concertados entre los principales actores. Sin embargo, existe alguna deuda del sector empresarial. “La tasa de innovación ha caído en los últimos años y se mantiene aproximadamente en la mitad comparada con el promedio de los países desarrollados- dos de cada tres empresas reconocen que no han realizado ningún tipo de innovación y que tampoco conocen los apoyos que el Estado dispone para ello-, la innovación que se realiza es de bajo impacto  y poco colaborativa y hay un bajo esfuerzo en torno a realizar I+D. El porcentaje de Pymes que innovan no supera el 20%, y las grandes empresas alcanzan sólo un 32% (menos de la mitad respecto a promedios  OCDE)”.

Según el experto, existiría una brecha entre la percepción ciudadana y el impacto directo de la innovación y el desarrollo de soluciones basadas en tecnología. En la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología realizada por Conicyt, no se perciben (la innovación y la tecnología) como mecanismos relevantes para provocar cambios transformacionales en los principales desafíos que afectan hoy a la ciudadanía: seguridad social, la educación, la salud, vivienda, trasporte, provisión y acceso a servicios básicos y conectividad y segregación. Por otra parte, la academia, y los centros de conocimiento y de i+I+D, tienen su nicho de aporte, para una innovación de mayor sofisticación y de alto impacto, por medio de la vinculación de las universidades y centros de I+D con el mundo empresarial, la transferencia de conocimiento y capacidades y la incorporación de capital humano avanzado en la industria. “Los mecanismos y oportunidades están ahí, hay que trabajar en entenderlos, usarlos, y entrenarse en otros modelos de cooperación”.

¿En qué pie se encuentra las organizaciones chilenas pensando en crear una cultura de la innovación al interior de la empresa?

Lo primero es desmitificar la “innovacion de ampolleta”, que se asocia con que la innovación es un reducto solo de personas creativas. Tampoco se estarían aprovechando los recursos del entorno, ya que se acostumbra a hacer las cosas  internamente, solo  el  7%  de  las  empresas  que  realizan actividades de innovación las hicieron cooperando con otros. “Dentro del ecosistema de innovación y emprendimiento de Chile, las empresas establecidas interactúan poco con otros actores y comunidades importantes, universidades, aceleradoras y startups. Según la última encuesta de innovación, sólo un 13,4% de las empresas que innovaron hicieron actividades de cooperación con otros actores en sus proyectos”.

¿Qué nivel de participación en proyectos de innovación tiene la industria gráfica?

En los programas de Difusión Tecnológica, y que tienen foco Pyme hemos visto acercamientos de las Industrias Creativas en general, y algunos pocos y recientes de la Industria Gráfica (IG). Corfo tiene un programa específico con foco a las Industrias Creativas donde han podido encontrar un soporte a las iniciativas que están levantando. Creo que aún falta un acercamiento más serio  a la IG a su relación con la tecnología y el tipo de innovación que pueden hacer, o si efectivamente están innovando. Nuestros programas con foco en el desarrollo de capacidades de innovación pueden ayudar con este desafío.

¿Cómo afecta los procesos de innovación el actual ambiente de desconfianza que existe entre la ciudadanía y las principales instituciones del país?

La desconfianza surge porque a medida que las sociedades se complejizan y automatizan, a las personas se les vuelve cada vez más difícil comprender cómo operan, el porqué, y se empiezan a ver ciertas cosas como arbitrarias. Y por supuesto, que cada vez que otro decepciona las expectativas que se tenían sobre él, aumenta la desconfianza, sea este otro una persona o una institución.

Existen trabas culturales para lograr una innovación colaborativa y abierta en Chile, sobre las que debemos trabajar. Está demostrado que se necesita confiar y colaborar con otros y ahí es donde necesitamos reforzar. Nuestro nivel de confianza en el otro es de los más bajos en los países OCDE y hay una fuerte propensión a no colaborar, lo que incide directamente en la calidad de la innovación que podemos hacer. 

Construir confianza, y re-construirla, no es banal. ¿Cómo crear mayor capital social que nos ayude a ser más colaborativos? Creemos que podemos partir con algunos pocos granos de arena: aportar a la transparencia activa, dejar de actuar en silos incomprensibles para el que está “al otro lado”, ponerle un poco de “accountability” a nuestra acción. Además de generar espacios que ayuden a entrenar la asociatividad y colaboración entre actores que necesitan esa facilitación y apoyo, así vamos instalando capacidades y creando cultura de hacer cosas con otros.

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