Innovar con imágenes

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La vida se volvió compleja para las organizaciones y las herramientas tradicionales parecen no dar cuenta del desafío. Mapas mentales y visualizaciones parecen estar más en sintonía con el nuevo paradigma.

El mundo de las organizaciones está sometido a un cambio de paradigma sin parangón. Tenemos más acceso que nunca a información pero la dificultad hoy tiene que ver con la capacidad de procesamiento de la misma. Pero la dimensión del problema es de mayor envergadura, porque es la sociedad la que atraviesa por un proceso de transformaciones en el que las organizaciones no pueden marginarse. Nuestra mirada sobre el management es sin duda más confusa porque entendemos la gestión de las empresas en un contexto más complejo. El negocio hoy depende de factores nuevos como la opinión ciudadana, el impacto medioambiental o la imagen que la empresa proyecte en la sociedad. La gestión de la empresa se vuelve más vulnerable en el sentido que aparecen más riesgos.

En el contexto anterior, la innovación surge como una posibilidad estratégica de avanzar. Si tenemos claro que el modo tradicional está agotado, la innovación es un buen camino para buscar otras formas que estén más en sintonía con las nuevas exigencias, que provienen tanto de las lógicas del negocio (mercado), como de las demandas que hace la sociedad. Empresarios y emprendedores necesitan herramientas para enfrentar mercados más complejos, organizaciones en transformación y entornos hipercompetitivos; los ambientes laborales se vuelven más flexibles mientras equipos más participativos reclaman herramientas que se adapten a ellos. Es aquí donde el pensamiento visual (PV) aparece como una posibilidad cierta de hacerse cargo de los nuevos desafíos y en los hechos, está tomando cada vez con más intensidad una posición en las ofertas de consultores que lideran los procesos de transformación organizacional en el mundo.

El pensamiento visual puede ser definido como un proceso que consiste en plasmar ideas en un dibujo o mapa mental, utilizando elementos relacionados entre sí. El objetivo es una comprensión más sencilla de lo que intentamos transmitir con lo que se busca identificar problemas, descubrir soluciones, y encontrar nuevos horizontes. Cuando las metas son “difusas” y reina la incertidumbre, el pensamiento visual se convierte en un vehículo apto para explorar nuevos territorios, validar hipótesis y, como resultado, tomar mejores decisiones. Estas tecnologías sociales se están aplicando no solo al mundo organizacional, sino que hay ejemplos asociados a todos los ámbitos, incluido el mundo político.

La administración de Obama utilizó pensamiento visual para crear la iniciativa Whitehouse Whiteboard. A través de esta tecnología comunicó proyectos como Obama Care o la nueva legislación sobre migraciones. La política tiene una agenda de transformación que se encuadra en el mismo proceso de las organizaciones, pero éste es pauteada más bien por el descontento ciudadano que por los esfuerzos institucionales y la autocritica. Esta tentativa de Obama puede expresar una tendencia interesante en una administración que será recordada por sus innovaciones en comunicación. Sin embargo, la ausencia de tecnologías visuales esconde algo más profundo. Antoni Gutierréz-Rubi, asesor de comunicación, consultor político y escritor español, señala en su columna “La política y el visual thinking”, que la política formal parece incapaz, “o se resiste a salir de su zona de confort”, para experimentar otras visiones de la realidad que son más innovadoras y menos ideológicas, y donde lo relevante son las preguntas y no las certezas (respuestas) a que acostumbran políticos tradicionales. Según el experto, eso explica el déficit de mapas mentales, cartografías de conceptos, data art, visualizaciones e investigación de datos e infografías en la gestión de la política.

Facilitación gráfica

Pat Mollá es argentina y facilitadora gráfica de organizaciones. Con ella conversamos sobre el poder del pensamiento visual. Parte destacando el aporte de Dan Roman, autor del libro “Tu mundo en una servilleta”, a su trabajo que se desarrolla tanto en Argentina como en Chile. Para Roman, el PV significa aprovechar la capacidad innata de ver  (tanto como con los ojos, como con los ojos de la mente o imaginación), para descubrir ideas que de otro modo serían invisibles. Ideas que requieren ser desarrolladas rápida e intuitivamente, para luego ser compartidas con otras personas. Otro autor imprescindible para Mollá es David Sibbet ,de quien aprendió la importancia de trabajar con láminas gráficas prediseñadas sobre medida para sus clientes. “Es una forma potente, eficaz y simple para articular en reuniones la conversación con el registro visual orientado a objetivos y obtener resultados en dos horas para proyectos y procesos”, señala la experta.

Este tipo de metodología es más inclusiva en la medida que los participantes aportan, a través de la facilitación visual, sus puntos de vista en una imagen común. “Baja la ansiedad por debatir y aumenta la cooperación. El resultado de la lámina visual es de todos”, indica Mollá. Agrega que al igual que una fotografía que remite a una reunión y que luego es compartida en red, “la lámina continúa ejerciendo poder e influencia sobre las personas”. La simpleza del “trazado humano” crea una atracción inmediata que no logra el típico poster impreso al que estamos acostumbrados. Al plantear un desafío estratégico y pedirle al grupo una solución, todos imaginan algo y la facilitación gráfica logra mediar para que se cree una sola imagen de gran tamaño que logra sintetizar la divergencia de opiniones.

Pero expresar o contar ideas a través de imágenes no es nuevo. Cabe recordar las pinturas rupestres para saber que tampoco es algo que se inició hace poco. Pero si podemos precisar que la utilización como concepto se remonta al año 1969, cuando Rudolf Arnheim, psicólogo y filósofo alemán, crea el concepto a través de su libro “El Pensamiento Visual”. Emplear el pensamiento visual en innovación y creatividad tiene lógica, si consideramos cómo funciona nuestro cerebro: 60% de las personas tiene facilidad para procesar información visual; 90% de la información que nos llega lo hace a través de la vista y nuestra retentiva aumenta a 90% cuando la información es visual.

“Generación de modelos de negocio”

Otro autor interesante de este enfoque es Alex Osterwalder, que en su “Generación de modelos de negocio”, analiza los beneficios para los equipos de innovación que trabajan con estas tecnologías.

Captación de la esencia. Los dibujos proporcionan la información justa y necesaria para entender un concepto, una idea. Ayudan a lograr una visión global y simplificada. La representación gráfica puede ser un mapa conceptual con un idioma visual y su propia gramática. Además, lo que es muy importante, facilita la comprensión de las relaciones entre los distintos elementos, especialmente si son complejas o múltiples. En definitiva, el pensamiento visual simplifica conceptos y procesos complejos en situaciones caóticas.

Mejora del diálogo. El pensamiento visual aplicado a la innovación motiva y fomenta la participación en los equipos. Al disponer de una información común explícita, un punto de referencia, se favorece un diálogo más eficaz. Ese vocabulario y gramática son la base para el debate, un mejor entendimiento y, como consecuencia, una mayor cohesión interna. Al crearse conceptos comunes, es más fácil la definición de un objetivo común.

Exploración de ideas. Anotar y dibujar ideas, conceptos e imágenes da lugar a nuevas propuestas o posibilidades que pueden ser elaboradas por el equipo. Ya sea borrando o quitando elementos de la representación visual damos pie a explorar nuevas ideas en un especie de juego experimental.

Mejora de la comunicación. En muchas ocasiones una propuesta germinal ha de ser presentada o “vendida” a un nuevo equipo o a toda la empresa y para ello serán de gran utilidad las representaciones visuales. Esa facilidad de transmisión que aportan las imágenes contribuye a generar un visión compartida y el consenso en torno a una dirección estratégica. Si en lugar de una “venta” interna, estamos ante una venta externa, ya sea para conseguir apoyo de potenciales partners o fondos de nuevos inversores, la imagen convence más.

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