Alejandro Melo, presidente Cámara Chilena del libro

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Esta FILSA es una especie de “prueba de fuego” para Alejandro Melo, quien asumió a principios de año, y por primera vez, la dirección de la Cámara Chilena del Libro. Lo acompaña un directorio renovado, tres de sus integrantes, nunca habían estado en un cargo representativo, mientras que el resto sólo había desempeñado un papel colaborativo. Es “la combinación de energías renovadas y experiencia”, destaca Melo.
Un par de meses tuvieron para asentarse en el cargo, desde el cual buscan infundir nuevos aires y devolver la mística de unidad originaria a la Cámara. “Queremos mostrar una organización fortalecida, unida, tanto a directivos como socios tras la visión y tradición de la Cámara Chilena del Libro”, agrega.
¿Cómo quiere ser vista la Cámara Chile del Libro?
Hacia afuera nos estamos relacionando con todas los estamentos públicos, con autoridades ministeriales y también locales, para poder tomar decisiones respecto a las ferias. Igualmente evaluamos el posicionamiento de todas las actividades públicas y feriales que se realizan. En este sentido, trabajamos fuertemente en potenciar FILSA, y así contar con un evento cultural de peso. Que no sea sólo un evento de venta de libros, sino que podamos tener contenido y, a través del contenido, ser un ente promotor en el desafío del fomento de la lectura en el país.
Hacia adentro, en tanto, se han organizado varias comisiones de trabajo, que tienen que ver con necesidades puntuales de los socios integrantes, por ejemplo, el fomento lector, que es de suma importancia, dado todo lo que se está haciendo en torno a la lectura a nivel país. También, se han creado comisiones para sondear todo lo que está sucediendo a nivel de la actividad, como el caso de las compras públicas. Se están articulando acciones de manera que tiendan a un clima de estabilidad al interior del gremio.
¿Cuál son los objetivos bajo su dirección? La principal motivación es la de aportar para construir unidad. Desde hace un tiempo se estaba produciendo un desalineamiento de la industria editorial, bajo esta dirección estamos trabajando para recomponer eso. Tenemos tres estamentos al interior de la Cámara que representan prácticamente toda la industria del libro; hablamos de editores, distribuidores y libreros. En esta variedad de estamentos reside uno de los valores vitales de la Cámara, pero que también pueden ser un arma de doble filo, en la medida de que van surgiendo intereses distintos, aunque no necesariamente contrapuestos.
Uno de los desafíos es poder aunar criterios en base a estos tres estamentos, trabajar en conjunto para que todos nos sintamos parte de esta Cámara. Y que esta riqueza de contener a toda la industria se convierta en oportunidades.
¿Qué busca destacar Filsa 2015?
En Chile, la FILSA es un emblema de las fiestas culturales que hay en el país y nos propusimos elevar el estándar. El invitado especial son los países nórdicos, que vienen con una rica propuesta cultural y queremos celebrar de manera atractiva su presencia. Viene una fuerte parrilla de escritores, actividades de teatro, cine, charlas de escritores y referentes culturales de Finlandia, Dinamarca, Noruega y Suecia. Una amplia agenda que se va a desarrollar en un espacio récord en tamaño (600 m2). Este año, por ejemplo, se va a incluir una librería con todo el material que habrá de los países visitantes.
Por otra parte, tendremos un programa cultural complementario, orientado a celebrar a autores nacionales. Este año corresponde a Gabriela Mistral. Otra novedad, habrá un espacio importante a la edición nacional e independiente, con la participación de la Furia del Libro, con un pabellón completo mostrando novedades, con una estructura nueva y más atractiva que años anteriores.
Habrá un espacio destacado del “Fuero de la Palabra”, con mayor visibilidad para los lanzamientos. También, un pabellón de autores chilenos con ediciones nuevas, además de un rincón digital.
¿Qué tendencias hoy rigen a la industria editorial?
Sobre el panorama de la industria editorial, la literatura chilena tuvo una baja entre el 2013 a 2014 de un 4,38%, es decir; mientras el 2013 se registraron 5.702 obras nuevas, el año 2014 estas fueron 5.252. Si bien es cierto es un nivel moderado, en ningún caso cifras alarmantes, igual tenemos que preocuparnos de los hábitos de lectura de los chilenos, sobre todo por que cada vez hay tirajes más bajo en la publicación.
Del total de tirajes que se hacen en el país un 53% de los libros nuevos van entre 1 y 500 ejemplares. Esta es una realidad muy compleja, por que dentro de ese tiraje hay un gran porcentaje que son libros de menos de 100 páginas.
Las preferencias de los lectores se inclinan por las novedades. El año 2014 hay un 92% de libros nuevos, lo que es valorable; La temática educativa, en tanto, bajó desde el 2009 hasta hoy. El 2014 se registraron sólo 592 libros.
La Literatura infantil sigue siendo la de mayor producción con un 35% del total general. Esto habla de una especie de cohabitación en el tema infantil en soporte papel (físico) y todo lo que están recibiendo en soportes tecnológicos.
Se pensó que lo tecnológico venía muy fuerte, que terminaría por comerse esta ola de lectores y se reemplazaría por aparatos electrónicos, pero no ha sido así. Este segmento está viviendo un boom. Las cifras muestran dedicación exclusiva a la literatura infantil, al mismo tiempo de un repunte con este segmento de lectores. El gran desafío para todas las editoriales, en este sentido, es reencantar al lector.
A nivel país, la concentración editorial sigue estando en Santiago, con un 84% de los registros en la Región Metropolitana el año pasado. Mientras, en el otro extremo, hay casos como el de la región de Aysén con sólo 10 títulos nuevos el mismo periodo.
Otro ejemplo gráfico de la centralización es el caso de ciudades, como Chillán, donde prácticamente no cuenta con ninguna librería exclusiva dedicada a la venta de libros.
Aquí, creo que el Plan Nacional del Libro, lanzado durante el primer semestre de este año, nos puede ayudar bastante, porque contempla, entre otras cosas, brindar apoyo a librería en regiones. Descentralizar y ayudar a generar mayor producción en regiones también es una de las grandes tareas.

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